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Cultivando y Cosechando
Innovaciones: El Papel de la Iniciativa Científica Milenio
Arlen K. Hastings
Executive Director
Science Initiative Group
April 22, 2003
La innovación es un componente esencial de la economía
de cada país. Hoy exploraré con ustedes cómo uno cultiva y cosecha la
innovación. Existen muchos mecanismos, pero yo enfocaré la Iniciativa Científica
Milenio (ICM). La Iniciativa ya esta presente en Chile, México y Brasil. Fue
fundada con el convencimiento de que la ciencia de calidad-mundial puede ser
practicada en cualquier parte del mundo, bajo condiciones apropiadas. Y fue
fundada bajo la premisa de que la ciencia nos beneficia económicamente hablando.
Por supuesto que la ciencia nos beneficia al diseminar
el conocimiento. Conduce a un fuerza laboral más productiva. Idealmente, la
ciencia también conduce a retornos considerables para el público en general.
Cuando es exitosa, una Iniciativa Científica Milenio incluiría parte del
sistema de estímulos a la transformación de ciencia académica a la innovación
para el bien nacional, regional y global.
La “ciencia efectiva” es un elemento integral de un
sistema sofisticado. Las naciones económicamente avanzadas poseen la capacidad
de crear, organizar, transformar, trasmitir y usar los conocimientos científicos
y tecnológicos. Estas naciones también pueden adaptar el conocimiento creado
en otras partes. Existe la comunicación y colaboración entre científicos,
ingenieros, empresarios, fabricantes y usuarios-consumidores.
En un sistema ideal, el sector empresarial demanda y
apoya activamente estudios que requieren de la investigación y desarrollo.
Existe una oferta por parte de los científicos que reconocen el potencial de
sus investigaciones en aplicaciones para el mundo real. Existe una gama de
personal entrenado para atender cada eslabón de la cadena que va desde la
investigación, a la fabricación, distribución y uso final. Y existen
oportunidades para retroalimentación, adaptación y desarrollo adicional en
cada etapa. Estos actores tan diversos operan sobre bases legales y comerciales
sólidas y transparentes.
En casi todos los países el sistema tiene vacíos.
Pero eso no implica que la innovación no vaya a surgir. ¿Cuáles son los
verdaderos retos? El primero es entender el proceso innovador: es decir,
identificar la necesidad e conseguir el talento local y los recursos para crear
una solución. El segundo es transformar el nuevo concepto en una realidad.
La innovación no prospera solamente en naciones ricas.
Uno puede citar de las nuevas variedades de productos agrícolas como el trigo
en México, o el arroz en las Filipinas. Estos resultaron de trabajos científicos
de calidad-mundial y condujeron hacia mayor productividad, mayores ingresos, y
una disminución considerable de hambrunas en gran parte del mundo. La píldora
para controlar la natalidad fue desarrollada en México de productos naturales,
logrando ganancias enormes para su inventor estadounidense y las compañías
farmacéuticas que invirtieron en esto. Y también ayudó a reducir el
crecimiento poblacional mundial.
¿Cómo puede Centroamérica promover la innovación?
Comenzar con la Iniciativa Científica Milenio sería
una opción. Típicamente una iniciativa de esta clase consiste en uno o más
Centros de Excelencia, o Institutos de la ICM. Estos se seleccionan en forma
competitiva a través de una revisión internacional por pares. Una masa crítica
de científicos de calibre tipo ICM, comprometidos a obtener ciencia de punta,
es un prerrequisito para una Iniciativa Científica Milenio. En el caso de
Centroamérica, la ICM podría ser llevada a cabo por un país individual o
regionalmente.
Si existe interés en explorar el ICM como herramienta
para la innovación, el Grupo de la Iniciativa Científica puede ayudar como
catalizador del proceso. Deseo enfatizar que la ICM pertenece a los países
anfitriones. Ellos determinan sus propias prioridades y mecanismos, teniendo al
Grupo de Iniciativa Científica como asesor y facilitador.
Nuestro papel sería el de vincular varios grupos de
científicos que ayuden a evaluar las áreas de fortaleza científica,
pertinencia y con el mayor potencial para la innovación. Nosotros también
participamos en diálogos con los ministerios de hacienda y de ciencia y
tecnología, y otros ministerios que sean apropiados, como el de comercio y el
de educación superior. Nosotros también coordinaríamos discusiones con
agencias internacionales como el BID. Un compromiso del gobierno y estrategias
de financiamiento viables son esenciales para crear una ICM.
Una ICM centroamericana podría incorporar estrategias
específicas para llevar la ciencia al mercado. Esto podría ser el inicio del
desarrollo de estrategias de innovación nacionales (o regionales) más amplias,
que empiecen a llenar los vacíos en el sistema.
Mecanismos de innovación dentro del marco de la ICM
podrían tomar ventaja de la globalización de la ciencia. Es decir, los científicos
podrían involucrarse en proyectos conjuntos con contrapartes en los Estados
Unidos o Canadá. La ICM podría enfocarse sobre áreas donde Centroamérica
posee ventajas en términos de recursos naturales, por ejemplo, algodón en
Nicaragua. Costa Rica creó un negocio dinámico con el ecoturismo, y la
ingeniosidad de los costarricenses demuestra qué tan amplia la gama de innovación
puede cubrir.
Ustedes también debieran estar conscientes de el
Cuerpo de Ciencia Global, que es pieza integral de la ICM. Este Cuerpo envía
científicos de países industrializados a trabajar a la par de sus contrapartes
en Institutos de la ICM y otros centros o laboratorios de alta calidad en los países
en desarrollo. Ellos permanecen por períodos de uno a dos años. Los asociados
del Cuerpo de Ciencia Global entrenan sobre las técnicas más sofisticadas,
mientras aprovechan los recursos especializados de los países anfitriones para
fortalecer su propia investigación. La idea es que el Cuerpo genere
colaboraciones de largo plazo que vayan más allá del período de iniciación.
La ICM representa un paso inicial importante en la
creación de una cultura real y una infraestructura para la innovación.
En los Estados Unidos, la integración de la
investigación con la innovación empezó solamente a partir de la Segunda
Guerra Mundial, cuando surgieron varios modelos para llevar a la ciencia y la
tecnología a los mercados. Académicos, especialmente ingenieros, salían de
las universidades y forjaban nuevas empresas. El sector privado fundó
Incubadoras para la investigación.
La relación entre la industria y el gobierno de los
Estados Unidos cambió con la Ley Bay-Dole de 1980. Esta ley permitió que la
investigación financiada por el gobierno federal pudiera ser comercializada,
basándose en la premisa de que esto es una inversión buena ya que de otra
manera la investigación nunca sería explotada. El retorno para el público
proviene del crecimiento económico y de los impuestos que así se generan.
Cualquier estrategia que promueva la innovación
necesitaría considerar la relación entre la academia, la industria y el
gobierno. También debería abordar temas importantes como la libertad académica
y la propiedad intelectual.
La noción de usar financiamientos compartidos
(matching grants) para promover la innovación tecnológica parece una excelente
idea. Pero facilitar dinero no es suficiente. Cuando nosotros iniciamos la ICM,
nosotros investigamos los factores que conducen al éxito o fracaso de otras
iniciativas para construir capacidades. Las iniciativas que han tenido mayores
impactos son aquellas que cuentan con el compromiso activo y el apoyo directo de
una gama amplia de actores. La ICM tiene éxito porque vincula no solo científicos
sino a los que deciden sobre políticas, educadores, autoridades del gobierno,
entes financieros, agencies de asistencia, y en forma creciente al sector
empresarial también.
El Grupo de la Iniciativa Científica está
comprometido a desarrollar una ciencia productiva, de calidad mundial, en la
medida que los científicos, los que hacen políticas, los ministerios públicos
y las agencies de financiamiento estén dispuestos a involucrarse para colaborar
para que se concrete y se lleve a cabo. Nosotros estamos preparados para ayudar
en cualquiera forma que podamos. ¡Estamos listos para ayudar ya!
Muchísimas gracias…
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